Krasnyy nace de la lactofermentación durante una semana de tres tipos de ajíes, logrando una salsa intensa pero amable. Tiene un perfil similar a un Tabasco clásico, con un retrogusto profundo y especiado que remite a una arrabbiata bien hecha.
Picor balanceado, ideal para papas bravas, carnes estofadas o para sumar carácter sin tapar el sabor del plato.