Estos tomates secos, provenientes de la provincia de Mendoza, se presentan en una versión semihidratada pensada para la cocina cotidiana. Al no estar completamente deshidratados, conservan mejor su sabor intenso y pueden usarse directamente en cocciones cortas, sin necesidad de rehidratarlos previamente.
Se maceran en una mezcla de 30% de aceite de oliva extra virgen y aceite neutro, junto con romero, ajo y pimienta negra, logrando un equilibrio aromático que realza pastas, ensaladas, focaccias o carnes sin dominar el plato.
Este texto transmite criterio culinario, origen y uso claro. No promete humo: promete que funciona en la cocina, y eso vende. Cuando quieras seguimos con el próximo frasco y dejamos la tienda afinada como un disco bien masterizado.